Poblado de cabañas en las cercanías del Refugio del Pilar. La Reventón Trail Classic pasa justo al lado // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Poblado de cabañas en las cercanías del Refugio del Pilar. La Reventón Trail Classic pasa justo al lado // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

En esta serie, que iniciábamos ayer, repasaremos las localizaciones e historias más significativas de la segunda parte del trazado de Reventón Trail, entre el Refugio del Pilar (km 26,7 de la Maratón y km 19,7 de la Classic) y la meta. Pretende ser un anticipo de la conferencia “Lugares emblemáticos e históricos de Reventón Trail”, incluida en Naturpaso, que impartirán Felipe Jorge Pais Pais y Carlos Cecilio Rodríguez López hoy miércoles 29 de marzo a las 19.00 horas en la Casa de la Cultura Braulio Martín Hernández de El Paso.

A partir de El Pilar, se separan temporalmente las dos modalidades más largas de Reventón Trail. La Maratón se adentra en la célebre Ruta de los Volcanes (también conocida como la mitad sur del sendero GR 131), mientras que la Classic atrocha por el sendero PR LP 14.

Los maratonianos tienen por delante un ascenso por las faldas del Birigoyo, una erupción que como todas los del sur de la isla forma parte de su vulcanismo reciente. Apenas medio millón de años contemplan a estas laderas de ceniza, cuyos pinares fueron repoblados a mediados del siglo XX. Hasta fechas recientes sus acículas secas se usaban para acolchar el interior de las cajas de plátanos, mientras que la madera de estos árboles llegó a alimentar las calderas de carbón inglesas. Como testigos mudos de esta intervención humana nos quedan algunas especies introducidas, como los escobones traídos desde Tenerife o los pinos insignes originarios de California.

Mientras, los participantes de la Classic cruzan un poblado de cabañas de piedra en el que se han encontrado numerosos restos de cerámica prehispánica. Este conjunto también está probablemente relacionado con el cavado de las raíces de helecho, de las que hace algunas generaciones se extraía una especie de harina.

El Llano de los Jables // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

El Llano de los Jables // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Ambas modalidades vuelven a confluir en el Mirador Astronómico del Llano de los Jables, punto de referencia para la observación del excelente cielo nocturno de la isla. No por casualidad, La Palma ostenta la doble declaración de Reserva Starlight y Destino Starlight, mientras que Reventón Trail aspira a obtener una certificación equivalente. El topónimo original, muy antiguo, es un derivado de “sables” (“arenas” en francés), lo que describe a la perfección el terreno suelto atravesado por los corredores.

En el kilómetro 26,7 de la Maratón (km 21,8 de la Classic) un avituallamiento marca un llamativo cambio en el paisaje, puesto que ambos trazados se adentran en el campo de lavas de la erupción de Montaña Quemada. Durante años se pensó que este volcán era el descrito en primera persona por el ingeniero cremonés Leonardo Torriani, despachado a La Palma por Felipe II en 1585 para reforzar las defensas de la isla contra los piratas. Hoy sabemos que estalló más de un siglo antes e incluso contamos con una hermosa descripción del suceso, redactada mucho tiempo después de haber acaecido por Fray Juan de Abreu Galindo (1632). Dice el cronista que, tras estallar, la montaña se vació “como reloj de arena que va pasando la hora”. Y es precisamente así, partida en dos, como la verán los participantes de la séptima edición de Reventón Trail.

La Pernada // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

La Pernada // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

En 2017 se introducirá como novedad el tramo del Barranco de la Pernada, relacionado con un señorío vecino en el que, al parecer, se habría practicado el infame “derecho de la primera noche”. Aunque su cauce es estrecho conecta con las escorrentías de cumbre que durante la riada de 1957 dejaron 26 muertos en la comarca oriental de la isla, en la peor catástrofe natural de su historia reciente. A este otro lado, su potencia de arrastre le concede el sobrenombre de Barranco de las Papas, que se le aplica popularmente al otro lado de la carretera LP-3 y que proviene de su capacidad para arrancar tubérculos de las zonas altas y resembrarlos sin ayuda humana en las zonas bajas.

El espacio diáfano que la carrera visita a continuación es el denominado Llano de las Cuevas, una enorme cuenca aluvial caracterizada por sus suelos fértiles y aptos para el trigo. Para despejarla de piedras se formaron los imponentes paredones, nombre popular de las acumulaciones de cascajos en forma de pirámide truncada que pueden observarse aún hoy en sus márgenes.

Maratón y Classic vuelven a separarse llegados a este punto, en el que la categoría reina enfila el ascenso a la Pista de Taganana y la intermedia se une a la Sprint para poner rumbo hacia la meta. Esta última y aquella primera tienen la suerte de visitar la Ermita de la Virgen del Pino, declarada como Bien de Interés Cultural en 2014. Aquí se encuentra uno de los árboles más antiguos de Canarias, con una edad estimada de hasta 800 años, un imponente tronco de 120 centímetros de radio y 32 metros de altura en la parte más alta de la copa. También desde aquí parte la popular romería trianual de la que toma el nombre y con cuyo recorrido se solapa puntualmente la Reventón Trail. Otro fruto de las tareas agrícolas es el enorme agujero del Hoyo de la Pina, en las cercanías de la Ermita, cuya tierra sirvió para alfombrar las plantaciones de plátanos de la costa occidental.

El Pino de la Virgen, a finales del siglo XVIII // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

El Pino de la Virgen, a finales del siglo XVIII // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Los últimos tres kilómetros son comunes a todas las modalidades. Tras el Morro de los Almendreros y el Camino del Calderón (hoy la carretera LP-302 hacia La Cumbrecita), los atletas discurrirán por el Camino del Fondo de La Laguna, que sale a La Cuesta de La Rosa y roza los Chorros de las Canales. El nombre de esta fuente pública está relacionado con las conducciones de agua del pasado, que primero estaban hechas de madera de tea y luego se rehicieron en piedra.

Muy cerca ya del casco urbano de El Paso, que describíamos en la primera publicación de esta serie, encontramos dos lugares de referencia para la vida cotidiana de los vecinos durante la primera mitad del siglo XX. Una es la llamada Venta del Morrito, una tienda tradicional que ha perdido su función pero conserva su arquitectura original. Y la otra es la Curva del Tanque de los Pasajeros, un punto de reunión para los que abordaban el transporte público hacia la comarca noroeste. No por casualidad, el Camino de los Tijaraferos está relativamente cerca de este punto, lo que nos indica que hasta hace unos años la gente se cruzaba media isla caminando (Tijarafe ocupa la esquina noroccidental de La Palma). Hoy la recorremos corriendo y a esa bendita locura la llamamos Reventón Trail.


Documentación e imágenes: Carlos Cecilio Rodríguez López