Imagen histórica de la Antigua Iglesia de Nuestra Señora de Bonanza // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Imagen histórica de la Antigua Iglesia de Nuestra Señora de Bonanza // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Reventón Trail es una carrera de montaña íntimamente ligada a los caminos tradicionales del municipio de El Paso. En esta serie repasaremos algunos de los más destacados como anticipo de la conferencia “Lugares emblemáticos e históricos de Reventón Trail”, incluida en Naturpaso y que impartirán Felipe Jorge Pais Pais y Carlos Cecilio Rodríguez López mañana miércoles 29 de marzo a las 19.00 horas en la Casa de la Cultura Braulio Martín Hernández.

En esta entrega inicial de la serie (la segunda y última se publicará) repasaremos las localizaciones e historias más significativas de la primera parte del trazado de Reventón Trail. En concreto, nos ocuparemos del tramo entre la salida y el Refugio del Pilar (km 26,7 de la Maratón y km 19,7 de la Classic).

Justo después de arrancar, los participantes ascenderán por la calle Manuel Taño (1800-1855), dedicada al primer alcalde del municipio tras su delimitación oficial en 1837. Esta vía es además el escaparate para las celebraciones del Sagrado Corazón de Jesús, que dos domingos después del Corpus Christi hace que se engalane de arcos y tapices de flores y semillas. Desde el punto de vista de los senderos, esta calle está incluida en el itinerario del Camino Real que hoy conocemos como PR LP 1 o Ruta de los Puertos y que sirve para enlazar las dos costas de la isla, desde Santa Cruz de La Palma hasta Tazacorte.

En la segunda curva de la carrera encontramos el principal conjunto histórico artístico del núcleo urbano, del que forman parte dos edificios declarados como Bien de Interés Cultural: la Casa del Alférez y la Iglesia de Nuestra Señora de Bonanza. Los pasenses conocen a esta última como La Iglesia Vieja para distinguirla del templo actualmente en uso y junto al cual pasa también la carrera.

Tras completar una vuelta a la manzana, el trazado se solapa a la Avenida Islas Canarias para enfilar en dirección norte, hacia la confluencia entre el Camino Tenerra y el Camino de Los Barros. Este último topónimo, que se prolonga hacia el oeste, ya nos indica la fertilidad de esta zona, antaño dedicada a los cultivos de cereales, almendras y tabaco. Tras apoyarse parcialmente en una pista, vuelve a enfilar hacia la cumbre del Bejenao rastreando al histórico Camino de Gonzaliánez.

A continuación, los corredores rodearán la Montaña de la Hiedra. A sus espaldas encontramos una de las encrucijadas más relevantes de la red de caminos, que Reventón Trail resuelve con un giro hacia la derecha. Si siguiéramos de frente ascenderíamos hasta el mismo filo de la Caldera de Taburiente, a través del cortafuegos trazado sobre el conocido como Lomo Gordo o Lomo Holgado. A la izquierda podríamos alcanzar la zona de Tamarahoya, a la que da nombre una fuente medicinal. Y si el giro fuera hacia la derecha pero más brusco nos toparíamos con el Camino de El Rincón, bautizado así por el barrio que atraviesa. Algo por encima de esta zona, conocida como Los Llanos Jermosos, encontramos otro topónimo revelador: Los Hornitos, que hace referencia a la explotación de los pinos canarios para la obtención de brea.

Tras la Pista de Ferrer entramos oficialmente en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente y nos enfrentamos a una exigente subida hasta el Morro de los Cuervos, que con casi 1.600 metros se configura como el primer gran desafío de la Maratón. La Classic, y la Sprint se descuelgan en cambio 500 metros más abajo, descendiendo hacia el pago de Valencia. Las dos modalidades mayores volverán a converger por encima de la Ermita de Nuestra Señora del Pino, mientras que la benjamina solo se reencontrará con ellas en el Llano de las Cuevas, ya en el impulso final hacia la meta.

Fachada norte del Bejenao, con el Andén de la Cañada y el risco del Guindero // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

Fachada norte del Bejenao, con el Andén de la Cañada y el risco del Guindero // Foto: Archivo Carlos Cecilio Rodríguez López

La categoría reina inicia entonces un abrupto descenso hacia la cara norte del Bejenao. En este tramo, uno de los más pintorescos del trazado, nos asomamos al interior de La Caldera, la celebérrima depresión erosiva de 8 kilómetros de diámetro que da nombre al principal espacio natural protegido de La Palma. Esta es una zona surcada por innumerables trillos de pastores (senderos estrechos, en una palabra que los palmeros heredaron directamente del portugués). Por ellos transitó entre otros Juan El Guindero, conocido cabrero de El Paso que se dejó la vida apacentando sus rebaños en estos riscos el 26 de enero de 1947.

Superado el descenso, los maratonianos encontrarán el primer avituallamiento (La Cumbrecita, km 12,5) para luego virar hacia el sur y enfilar el rompepiernas conocido como Camino de la Pata de las Laderas. Son seis kilómetros de constantes subidas y bajadas en el que abundan las galerías de agua (túneles excavados para alumbrar los manantiales subterráneos a mediados del siglo XX). Sin abandonar el camino encontramos cinco: Tabercorade, La Laja Azul, La Intermedia, La Única y Jonigues, además de los lavaderos de chochos (altramuces, en su nombre local) de la Fuente del Pino. En esta zona se produjo al parecer el prendimiento de Tanausú, el último rey de los auaritas o habitantes prehispánicos de La Palma.

Reunida de nuevo con la Classic, la Maratón se enfrenta a la más reconocible de las subidas de la prueba. Es la que hoy llamamos El Reventón, aunque su nombre antiguo es el de Camino de Las Vueltas (El Reventón original estaba algo más abajo). Como la calle Manuel Taño, en la que empezaba la carrera, también forma parte del sendero homologado PR LP 1 (Ruta de los Puertos) y se da la circunstancia de que fue precisamente el primer alcalde del municipio el que impulsó el trazado actual, algo hacia el sur del original. Este imponente ascenso, que en menos de 2 kilómetros remonta más de 400 metros en el eje vertical, será también el escenario de la Cronoescalada Naviera Armas al Reventón, cuya primera edición se celebrará en 2017.

El resto del trazado de esta primera parte se desarrolla sobre la Pista de la Hilera, que atraviesa una zona de monteverde. Las fayas y los brezos de estos parajes se explotaban hace décadas para la extracción de varas de madera, que en sus distintos formatos apuntalaban los racimos de plátanos (estacones), los entutorados de tomates y los cujes para secar el tabaco. Es el tramo más corrible de Reventón Trail, que a su vez ejerce de frontera con los municipios de Breña Alta y Breña Baja. Por esta cordillera se desmoronan, en un grandioso espectáculo, las nubes empujadas por los alisios.


Documentación e imágenes: Carlos Cecilio Rodríguez López